Revisión Little Annie feat. Paul Wallfisch + Baby Dee

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Little Annie feat. Paul Wallfisch + Baby Dee

3/03/06 Museo de Arte Contemporánea de Vigo

Hoy es uno de esos días en los que desearías no haber redactado nunca una revisión de conciertos. Aquí, ahora, te gustaría poder recuperar las frases que alguna vez sonaron bien, las metáforas que mejor describieron todo aquello que querías, por un lado expresar, por otro lado utilizar, para recordar las sensaciones recibidas tras uno de esos conciertos que se fijan en esa esquina del cerebro en la que el derecho de admisión sólo permite entrar a los elegidos. Y es que puestos a recordar sensaciones parecidas a lo largo de los 5 años de historia del Festival Sinsal, son pocos los espejos en los que buscar reflejos. En el mundo de la música hay personas que desesperan en la búsqueda de un personaje que las identifique y hay personajes que lo único que ansían es ser consideras personas. En esa guerra, en esa segunda categoría conviven Little Annie y Baby Dee.
LITTLE ANNIE llegó a Vigo tras colgar el cartel sold out (450 personas) en el Museo Serralves de Porto la noche anterior, superada igualmente la capacidad del auditorio del Marco, pocas pistas hicieron falta para entender semejante poder de convocatoria. Little Annie sólo necesitó pisar el escenario, dejarse ver y ver a su alrededor para conquistar, nos habían avisado de un ambiente próximo a Berlín, los años 20, cabarets, telones de color rojo o pianistas envueltos en humo, referencias todas escondidas en un personaje que analiza el mundo desde un metro y medio de altura, que triunfa igualmente versionando a Tina Turner que a U2, todo a través de una voz de trazo grueso, quebrada, casi casi rota, de una mirada que se clava y te asusta porque parece descubrir cosas que no sabías de ti a pesar de conocerte de toda la vida. Escuchamos en persona ese strange love a medias con un Antony al que un excelente Paul Wallfisch -también en Botanica- consiguió que nadie echase de menos (incluso de más pianísticamente hablando). Lástima que todo esto no haya sucedido diez años antes acertaba a decir Julio porque Little Annie supo a Liza Minnelli, con aquel glamour y con toda la personalidad que te quepa en la imaginación.

audio Little Annie

Fue ver a BABY DEE entre canción y canción simulando el vuelo de una mariposa para pasar del piano, al acordeón o al arpa y acordarme de Buffalo Bill, el asesino de El Silencio de los Corderos, en la película Buffalo Bill se adivina larva esperando que la crisálida complete su evolución, matando al animal y convirtiéndolo, a través de la piel de sus víctimas, en mariposa. Daremos gracias porque en las manos de Baby Dee no cayó una tricotosa y sí un arpa, porque eso convirtió la excusa en acicate para salir a flote de un mundo que no es difícil imaginar tormentoso, ni desde dentro ni desde fuera, vista la poca importancia que la protagonista le da al ‘qué dirán’ a través de la mirada, las sandalias o de la cesta de anzuelos convertida en bolso. Y no es que Baby Dee se haya olvidado de madurar, si no que como ella dice “hay aspectos de la vida diaria que para mucha gente son normales y con los que yo no puedo”, ante una aseveración tan racional será lógico preguntarse qué o quién delimita lo que es o deja de ser normal.
Porque no es fácil llegar a la voz de Baby Dee, tampoco lo es en el caso de Little Annie aunque la actitud de ésta consigue ganarte en un primer momento, porque la vida de Baby Dee no es ni mucho menos fácil. Sonó oscura, diferente, rara, difícil, histriónica, pero todo esto que aparentemente suena a reproche se vuelve virtud porque tampoco hay aderezo, ni fisuras, ni pose y sí emoción, intensidad y valor para afrontar el miedo, la nostalgia o la tristeza desde una posición verdaderamente difícil. Igualmente poderosa y sensible en el silencio o en el estruendo Baby Dee revindica una forma de ser, estar y expresarse al alcance de muy pocas personas. Si no pregúntenle a Marc Almond, David Tibet, a Antony, al promotor que las lleva sentado en primera fila aplaudiendo como el que más o a la mayoría de un público embobado que estoy seguro tardará en olvidarlas. Termina todo y me acuerdo de esta frase leída el día anterior;”El arte es una llamada a la que responden demasiados que no fueron llamados” (L. Longanesi).
Blanco y en botella, leche.

audio Baby Dee

fotografías Eloy García texto Rafael Romero