Panda Bear (Animal Collective) + Ariel Pink´s Haunted Graffiti.

Que a estas alturas Animal Collective y/o Panda Bear sean artistas desconocidos y "aparcados" de la actualidad musical en España sólo tiene una lectura posible: este país está embobado y no tiene cura. Aquí vivimos ahora el furor "post regresum" de una banda como Pixies que perdieron hace ya muchos años cualquier mínimo interés. Todavía más después de Doolittle , obra cumbre de los americanos. Y nos remitimos a Pixies porque hay en la música de Animal Collective mucho "poso" sonoro de los de Boston. Su psicodelia-folk muy ácida y delirante recuerda aquel punk-surf rasgado de Isla de Encanta y "...el me voy puñeta cabrona". Por ello había en Vademecum , aunque reducida en público, una enorme expectación por descubrir y destapar el poder sonoro del lider de Animal Collective en compañía de varios de sus descubrimientos para el sello Paw Tracks.

Sólo el volumen caótico y afilado de agudos ensombreció la presencia de los tres directos aunque nunca ha sido más acertado decir que detrás de esta descarga de drones había mucha tela que cortar. Ariel Pink´s Haunted Graffiti son la peor pesadilla que los fashion punks pueden llevarse en los auriculares para surfear. Lo de estos chicos es de lo más tremendo que hemos podido escuchar últimamente en el escenario de Vademecum. Rock-surf sucio, guarro, esquizofrénico y chamanista que resucitan los mejores momentos de la psicodelia_surf y les descubre como una enorme banda a seguir en el futuro: temblar colegiales de green day y off spring!

Por su parte Signer desde Carpark hizo de conexión, o si se prefiere descanso acústico para tomar aire. Buena electrónica mestiza que brilló por momentos con memorables acordes de Pop oscuro sobre ritmos de la añorada Chain Reaction pero que no encontró el hueco porque no era facil tomar protagonismo entre los dos grupos.

Y con estas llegó Panda Bear , enclaustrado detrás de su sudadera que, desconocemos si durmió con ella, pero no se destapó en toda su estancia en Vigo. Había bastante desconcierto de si su reciente disco formaría parte del sonido en directo pero desde un principio destapó las dudas. Panda Bear puso orden donde Ariel Pink era caos y sus drones empezaron a asomar entre capas y capas de coros, voces y gritos que los demás músicos fueron aportando con sus Shure 57. Finalmente el escenario era una coral de lobos asesinos marcando territorio y sobre todo predicando que estamos delante de artistas con mucho talento y, si el futuro les acompaña, posiblemente los nuevos Pixies para esta década. En definitiva una sobredosis de surf-coral, ácido, psicodélico, punk y folk. Una jam sesión de los Beach Boys dirigida por Syd Barret y rematada por el Captain Beefheart. Pónganse armadura que las olas son de acero.