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La historia del Festival Sinsal se remonta a hace más diez años y se caracteriza por una identidad sonora ajena a las etiquetas habituales en la representación musical de nuestros días.

El Festival Sinsal nació en Vigo en el año 2003. Desde entonces, se han organizado más de 300 conciertos estableciendo un modelo de programación que, en la actualidad, imitan otros eventos.


Comenzamos llevando la música de las salas al teatro, realizando un festival por diferentes sedes locales. Dos años más tarde, condicionados por el calendario, fuimos los primeros en ampliar el espacio temporal y cambiar un modelo de programación concentrado por otro expansivo en el que podíamos optimizar los recursos y consolidar nuestra marca comercial: nació el concepto del festival estacional durante todo el año.

En contraste con las grandes citas, este esquema de programación por etapas nos aportó mayor flexibilidad para adaptarnos –y aprovechar– las diferentes posibilidades del circuito internacional. Los artistas que giran por Europa a lo largo del año abrían una oportunidad que no podíamos dejar escapar por encerrarnos en una fórmula tan limitada como la programación musical de un fin de semana. Así pues, esta nueva configuración, de estacionalidad y deslocalización, nos llevó a un tercer apoyo, la itinerancia por diferentes ciudades de Galicia. Desde Vigo, empezamos a realizar extensiones del festival Sinsal a Santiago, A Coruña, Ferrol y Pontevedra.


Con los primeros síntomas de la crisis, la música en directo ha entrado en una nuevo modelo organizativo. Las grandes citas anuales condicionan buena parte de las giras y, cada vez más, los festivales musicales parecen "gemelos" tanto en la forma como en el contenido. Nosotros, ante esta nueva coyuntura interna, hemos cambiado el concepto. Si en su día la gran aportación del Festival Sinsal fue apostar por la música en directo en espacios cómodos, confortables, sin humos, ni ruidos de vasos, a partir del 2010 dimos un paso más allá: llevamos la música a lugares insólitos, al patrimonio material y arquitectónico de toda la geografía. Realizamos conciertos entre ruinas góticas; jardines renacentistas o garajes postmodernistas.

Después de ese periodo de transición –2010/2011–, hace poco más de un año, todas y cada una de las peculiaridades que habían definido al Festival Sinsal hasta la fecha se involucraron en otro modelo de gestión. Cuando parecía que la innovación había llegado a un callejón sin salida, el Festival Sinsal vuelve a romper la estructura organizativa y apostar por la confluencia multidisciplinar en espacios singulares.

La primera intervención fue el Festival AP9, nacido de la colaboración entre el Festival Sinsal y EXPOCoruña durante unas jornadas dedicadas a la ingeniería cultural. Nuestra aportación a este concepto horizontal de programación fue la organización de diez horas de conciertos desde el aparcamiento subterráneo de EXPOCoruña, mezclando performances, cine, vídeo, arte sonora y música urbana.


La segunda parte en esta nueva etapa es la extensión del Festival Sinsal a la Isla de San Simón. En esta oportunidad, el oscuro mundo subterráneo de tuberías y motores durante la estación de invierno, deja paso a la armonía y la naturaleza; al compromiso ecológico y a la convivencia del verano. La Isla de San Simón, un enclave natural privilegiado en el este de la Ría de Vigo –lugar de parada del Nautilus de Julio Verne– con una gran carga de memoria histórica, acoge desde hace tres años uno de los eventos más hermosos y especiales de cuantos festivales hay durante el año. En horario diurno, a lo largo y ancho de la isla, desde las doce horas de la mañana hasta la puesta de sol, artistas de todo el mundo se juntan para presentar su música a niños, adolescentes, adultos y mayores en una experiencia única y sin precedentes en España.

Éste es el nuevo modelo de Festival Sinsal por el que apostamos en el futuro: próximo, participativo, social, horizontal, abierto, educativo, sostenible, respetuoso y, como siempre, itinerante, expansivo y estacional.

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